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Monteferro, 24 de agosto de 2017:




Después de años de dejadez por parte de la Administración, el Movimiento Ecologista celebra que, por fin, se haga cumplir el cupo de visitantes diarios a las islas Cíes




Colas para llegar a las Cíes

La demora de 14 años en aprobar un PRUX por parte de la administración y la manifiesta irresponsabilidad de ciertas empresas navieras, comprometen la conservación de este espacio natural y ponen en peligro la seguridad de los visitantes


La polémica de las últimas semanas por el turismo desordenado en las Cíes pone de manifiesto lo que desde el ecologismo llevamos años denunciando: que la normativa de cupos de visitantes para las islas Cíes se incumple de manera sistemática por ciertas navieras, sin que hasta el momento se tomase ninguna medida seria de cara a atajar este problema por parte de las autoridades competentes. Unicamente se impusieron algunas sanciones que, por su escasa cuantía, compensan a las navieras, comparadas con los enormes ingresos que se derivan de sobrepasar el tope diario de visitantes.

Nos alegramos de que por fin el problema salga a la luz pública y se comience a tomar medidas adicionales para impedir los incumplimientos. Pero la responsabilidad de ésta situación no es unicamente de esas navieras, a las que parece que no les importa matar la gallina de los huevos de oro que para ellas representa el Parque Nacional, sino también de las autoridades, por el desprecio con que vienen actuando año tras año respecto a este tema.

Prueba de ello es la queja realizada el 23 de octubre de 2014 en el seno del Patronato del Parque Nacional por uno de los dos representantes del Movimiento Ecologista en éste organismo en la que se señaló que la media de visitantes a las islas Cíes durante el mes de agosto de 2013 era de 2.708 personas hecho que constataba el exceso de cupo registrado durante algunos días de ese período en el archipiélago. El Director-Conservador del Parque Nacional, José Antonio Fernández Bouzas, le restó importancia a éste dato negando cualquier tipo de exceso de cupo.

Además, desde 2011 se llevan presentado alrededor de 120 denuncias a las navieras por exceso de cupo y ninguna superó la cuantía de 12.000 euros. Con la ley en la mano, se hubieran podido imponer sanciones de hasta 200.000 euros e incluso una retirada temporal de la concesión. Esto está en sintonía con la tibieza del Parque Nacional a la hora de sancionar actividades no permitidas o ilegales, como la entrada en zonas de reserva, la pesca deportiva en aguas del espacio protegido,... actividades que siempre llevan un aviso antes de imponer una multa. Esto acarrea la relajación generalizada en el cumplimiento de la normativa vigente en el Parque Nacional.

El pasado 11 de febrero de 2016, la actual Conselleira de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio, Beatriz Mato, efectuaba las siguientes declaraciones: “O reto para 2016 é superar a barreira dos 400.000 visitantes ó Parque Nacional” que lejos de parecer realizadas pola conselleira de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio parecen haber sido efectuadas por alguna persoa vinculada a la Consellaría de Turismo. Ese día no se propuso ninguna iniciativa rigurosa de estudio de la capacidad de carga del espacio natural sino que se volvió a manifestar la obsesión por tener cada vez más visitantes anuales.

La riqueza del Parque Nacional es sobradamente conocida incluso a nivel internacional, por lo que los esfuerzos deben ir más encaminados a la conservación de sus ecosistemas que a presentar las islas exclusivamente como destino turístico. La principal finalidad de un Parque Nacional es la conservación de sus valores naturales frágiles o singulares, e a ella deben supeditarse todas las medidas de gestión.

Una de las causas de la masificación de las islas está en la liberalización del transporte marítimo y en el mal funcionamiento del actual sistema centralizado de control de ventas. Algunas de las navieras vendían billetes de forma descontrolada, llegando en los momentos más álgidos de la temporada turística a doblar el número permitido. Con un control estricto que impida la venta fuera del circuíto legal -algo que debería ser muy fácil con el actual desarrollo tecnológico- no se deberían producir episodios como el del pasado domingo, en el que cientos de personas fueron obligadas a volver a tierra por haber excedido el cupo.

Desde el Movimiento Ecologista instamos a la Administración a que garantice un control más riguroso del número de billetes vendidos, un control realmente efectivo que impida vender más del número estipulado cada día, número que ya de por si nos parece excesivamente alto para garantizar la conservación de los hábitats naturales, y que en cualquier caso, nunca fue objeto de ningún estudio riguroso de capacidad de carga.

Vemos positivo, aunque demasiado tardío, el aparente cambio de rumbo iniciado por la Dirección del Parque Nacional, cuyas denuncias reiteradas en la última semana, así como las realizadas por persoas anónimas a través de las redes sociales, fueon las que permitieron que se tuviese conocimiento por la población en general de lo que está pasando en el archipiélago.

Así que es hora de adoptar más medidas de cara a garantizar la conservación de éste valioso espacio natural como se viene denunciando desde el ecologismo en los últimos años.

La primeira de ellas es la aprobación del Plan Rector de Uso y Xestión. El Movimiento Ecologista lleva más de una década solicitando, tanto a la Dirección del Parque Nacional como a la Consellaría de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio, que se cumpla la Disposición Adicional Segunda da Ley 15/2002, de 1 de julio por la que se declara el Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, que dice: “No prazo dun ano elaborarase o plano reitor de uso e xestión (PRUX) do Parque Nacional”. De esta forma, el PRUX tenía que haber sido aprobado el día 3 de julio de 2003. A pesar de las insistentes peticiones de los últimos años del Movimiento Ecologista, ni la Dirección del Parque Nacional ni la Consellaría llegaron a aprobar éste valioso documento. Por lo tanto, la regulación de las actividades que se llevan a cabo en este espacio protegido -al carecer de éste documento- se realízan sin la planificación adecuada e incumpliendo la ley de declaración del Parque.Solo la negligencia más absoluta puede explicar que a estas alturas aún carezca de un plan que regule su gestión.

Otro tema que hai que mejorar es el aumento de la dotación de personal que efectúa labores de vigilancia e información durante el verano. En no pocas ocasiones tan solo hay un guía para las 3.000 personas que visitan el archipiélago de Cíes durante los meses de julio y agosto.

Además, existe una clara falta de inversiones en conservación, especialmente en el control de flora exótica invasora, y una falta de estudios y actuaciones para frenar el declive de especies ameazadas como el cormorán cristado que pese a ser el emblema del Parque Nacional, registró en los últimos años un gran declive poblacional en el espacio protegido.

Aguardamos que lo ocurrido en los últimos días sea el inicio de un cambio de rumbo por parte de la administración cara a una protección efectiva de unos ecosistemas para los que la presión turística excesiva -que venimos denunciando reiteradamente-, puede suponer un riesgo fatal.

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